Siempre me interesó la pintura como Arte.
No tarde mucho en darme cuenta de que me faltaban aptitudes y constancia; aunque creo que eso último no sirve; con aptitudes se nace, es muy difícil aprender sin una previa disposición a dominar el trazo, la proporción o el color.
Un artista nace; no se hace.
He vivido los avances de la informática de manera en que no me daba tiempo de adquirir un conocimiento cuando ya surgía algo más potente y eficaz.
Muchos desprecian La Red por todo lo malo que contiene, que, en ocasiones es falso, en otras pone al alcance de públicos no aptos, imágenes que son recreaciones sexuales sin demasiada credibilidad.
Todas estas personas no han vivido aquellas épocas el las que tenías que poseer una biblioteca voluminosa para consultar cualquier cosa que ahora basta con pedírsela a Google. Si existe contenido que pudiéramos llamar malicioso, también existía y existe en el libro impreso.
No se engañen, lo único que ha cambiado es la rapidez de acceso a la información.
La irrupción de la IA y sus aplicaciones me han permitido suplir esa falta técnica y dejarle ese trabajo a ella. Pero el concepto no lo puede (todavía) idear,
El concepto lo pongo yo, esa es mi obra.
Es posible que la IA tenga, algún día, alma, sentimientos... Pero entonces perdera lo de 'artificial' y será humana. Es posible que una IA humana cree otra IA; porque nuestra existencia se debe a eso: un bucle que crea, evoluciona y vuelve a crear de forma infinita. De momento, yo suplo con ella mis carencias. Quizás no tengan el valor que les da una firma, pero si tienen el concepto que les dé yo y que descifre o interprete quien las vea.